Iglesia Católica
En la Iglesia Católica la parroquia es la comunidad de fieles católicos, perteneciente a una Iglesia particular (generalmente a una diócesis) que está bajo la dirección espiritual de un sacerdote, que se designa como párroco.
Generalmente las parroquias se definen por un territorio. Es decir, pertenecen a la parroquia todos los fieles que habiten dentro de los límites territoriales de la parroquia.
También es posible establecer parroquias personales en función del rito, lengua o nacionalidad de los fieles de un territorio "o incluso por otra determinada razón". Así el canon 813 permite la erección de una parroquia para estudiantes universitarios y algunas diócesis han erigido parroquias para personas sordas.[1]
El canon 374 establece que las parroquias cercanas pueden agruparse entre sí, para formar, por ejemplo, arciprestazgos.
Estas comunidades están llamadas por el bautismo a vivir plenamente la fe con la Eucaristía como su centro.
Originariamente las parroquias se crearon por la Iglesia Católica y estaban formadas por un pequeño territorio (varios pueblos o aldeas) que se asignaban a un cura.
El Sacerdote se encargaba de oficiar misas, funerales, bautismos, bodas además de ofrecer consuelo a los habitantes y feligreses de la misma, también extendía sus servicios a los distintos templos y Capillas de los pueblos que formaban la parroquia. La función del párroco llegó a ser muy importante, actuando como consejero para las familias, de mediador en los conflictos, e incluso ejerciendo funciones de juez de paz o veedor.