La
Iglesia Cristiana quiere siempre para Dios la "adoración
en espíritu y en verdad". El cristianismo es esencialmente
vida, vida de Dios en nosotros. No todo arte llevado a cabo
por cristianos es por eso mismo cristiano. Tampoco el tema cristiano,
ni si quiera si a ello se añade la finalidad cristiana
de la obra, basta para dar existencia a un arte cristiano. En
torno a un tema cristiano, el arte no alcanza una aspiración
cristiana. Quien realmente sirve al arte y al cristianismo es
el artista que se preocupa de ser real e íntegramente
cristiano, de vivir cristianamente toda su vida (no la de su
arte tan solo), el que con humildad y fe se aplica a expresar
la belleza de los misterios, que vive y experimenta en su alma
cristianamente iluminada. En ese caso su obra será el
testimonio autentico de su arte y de su vida cristiana a la
vez, o mejor, en su vida cristiana en la actividad y obra de
arte.
El trío "Domine", integrado por los concertistas
de guitarra: Daniel Cabrio, Walter Fida y Diego Liotto, busca
expresar en su repertorio cuidadosamente elegido, estados de
alma semejantes a los que lo inspiraron, para comunicarlo a
sus semejantes. Utilizando la mejor música posible y
del mejor modo posible, su objetivo es purificar y transformar
cristianamente toda su vida y con ella las fuentes mismas de
su inspiración, creando de esta forma un foco que irradie
amor a todos los seres, contribuyendo así, con belleza
expresiva e impresionante dignidad a la adoración del
Dios Todopoderoso por el hombre. Todo arte verdadero tiene sobre
la sensibilidad un efecto tónico y reactivo, aumenta
la energía, acrecienta la fuerza, acelera y acentúa
el ritmo funcional, enciende en el alma la alegría, es
decir el sentimiento de la fuerza acrecentada. La música
religiosa, debe colocarse al servicio de ese fin significativo:
vincular al alma a la realidad espiritual, y elevarla por encima
de la tierra, al cielo de lo infinito, de lo sagrado. No se
debe escatimar esfuerzos ni costo en esa ofrenda de alabanza,
porque en ella la labor y el sacrificio se transmutan en el
ser y el alma redimida, curada, salvada dice: “Jamás
ofreceré al Señor, mi Dios, lo que nada me haya
costado”.
Lic.
Daniel Cabrio